—¡Vamos _____, que se te esta haciendo tarde!—grito mi madre enfurecida desde la planta baja
—Lo se mamá, ya bajo— respondí.
Me puse las ultimas gotitas de perfume en el cuello y me mire de nuevo al espejo.
Iba tan arreglada como mi pequeño guardarropa me lo permitía, llevaba unos vaqueros negros a la medida y mi blusa favorita combinada con un una camisa con estampados y un suéter que acababa de comprar con mis ahorros el fin de semana pasado. M
—¡______!—volvió a gritar mi madre ahora sonando el claxon del coche.
Tomé mi mochila y el libro que había dejado a medio leer sobre mi mesita de noche y baje corriendo hasta el coche en donde mi mamá ya me estaba esperando.
Llegue a la escuela justo cuando estaba sonando el timbre para entrar a clases, me despedí rápido de mi mamá y corrí hasta mi primera clase. Tuve la suerte de que al maestro de literatura se le ocurriera hoy ponernos una película clásica ya que se tardo un poco en llegar por ir a recoger el televisor y el vhr al almacén.
Cuando llegó, mandó a todos a sus asientos y comienza a explicar.
—Profesor...—dijo el muchacho jadeando mientras se detenía en la puerta.
Ni siquiera me había dado tiempo de empezar a buscarlo en el aula.
—Joven Styles—contesto el profesor—Otra vez tarde...
— Perdón Mr. Coogan, es que...
—No, no, no ¡ninguna excusa es válida, señor!
—Entonces... ¿no puedo pasar?—preguntó
Mr. Coogan suspiro profundo antes de contestar:
—Puede pasar, pero le advierto que si esto se vuelve a repetir tendré que hablar muy seriamente con sus padres para que le compren un nuevo despertador.
Se escucharon un par de risas al fondo del aula, justo detrás de mi, la parte en la que el clan de sus amigos se juntaba. El entró y se dirigió a su lugar no sin antes hacer contacto visual conmigo, el cual duro menos que el latido de un corazón pero basto para hacerme contener la sonrisa tonta que se quiso asomar en mi rostro. Ni siquiera me preocupe en poner atención a clases después de eso.
Me pasé el cabello sobre el hombro y me mordisquee la uña, nerviosa, pensando en que estaría pensando y las razones por las que había llegado tarde, lo único que me saco de mis pensamientos fue el profesor pidiendo que pasaran la tarea de ayer hacía el frente.
—______...—sentí como Harry tocaba mi hombro con el dedo índice y susurraba mi nombre antes de que pudiera pararme a entregar el ensayo. Voltee lentamente con la cabeza baja evitando verlo a los ojos.—¿Podrías llevarlo al frente?—pidió tendiéndome las hojas mal grapadas para que las tomara.
—Claro—dije en tono bajo y ahogado y tomé el ensayo con la mano temblorosa.
Respiré profundo, había estado conteniendo la respiración, y deje los dos trabajos sobre el escritorio del profesor. Cuando regresé a mi lugar vi que Harry me daba una mirada rápida acompañada de una sonrisa en modo de agradecimiento y yo igual le sonreí tímidamente.
Mr. Coogan apago las luces y encendió el proyector y yo me pase la mano por el cabello de la frente, esta vez obligándome a poner aunque fuera un poco de atención en la película y no en el ser que se sentaba en el banco a mis espaldas que reía y bromeaba con sus demás amigos, pero se volvió una misión imposible ya que la película era aburridísima y las voces bromeando a mis espaldas empezaron a cobrar más importancia para mi, aunque igual solo me concentraba en encontrar una sola.
Las demás clases pasaron hasta que sonó el bendito timbre del almuerzo. Todos salieron corriendo a la cafetería mientras yo me tome mi tiempo en recoger mis cosas del laboratorio para después dirigirme a mi casillero por unos libros. Cuando regresé al patio, recorrí la mirada buscándolo por todas las mesas como lo hacia usualmente y al final lo encontré, sentado en la misma mesa en el mismo lugar de siempre, bromeando y riendo con sus amigos mientras todas las chicas lo miran con cara de bobas e intentan llamar su atención a toda costa igual que todos los días desde hace dos años. Yo me había prometido jamás llegar a esos extremos así que me senté en la misma mesa de siempre, cerca de un par de arboles que daban una sombra reconfortante y saque mi libro decidida a terminar mi lectura.
Esta vez pude avanzar unos cuantos capítulos más antes de que terminara el descanso y tuviera que regresar a clases, me había metido tanto en el libro que me había olvidado completamente de Harry y su clan pero pensar en su nombre hizo que, por instinto, volteará a donde estaba su mesa y para mi gran sorpresa lo encontré mirándome con expresión algo seria, como si me estuviera... analizando. Cuando se dio cuenta de que lo había descubierto solo se limito a mirarme un segundo a los ojos y después voltearse para recoger sus cosas e irse con los demás.
La verdad ese gesto de frialdad me lastimo, no se por que, tal vez esperaba que al darse cuenta sonriera ampliamente y se acercara a hablarme o algo por el estilo lo cual era totalmente ridículo considerar.
Regresamos a clases, sabía que no lo iba a ver hasta la última hora así que me paré y caminé a mis siguientes clases deseando en secreto que ya llegará la última hora para verlo de nuevo.
—Mrs. Robin—dije sorprendida cuando llegue al aula y vi que la profesora ya estaba ahí
—Señorita ______, me encantaría saber la razón de su retraso a mi clase
—Disculpe Mrs. Robin, es que la profesora de tecnología tardo en revisar los trabajos
—Huuummm... ¿y esa es excusa para llegar tarde a mi clase?
—Eehh, eem... no Mrs. Robin—dude un segundo ya que unas risitas hicieron que perdiera un poco de concentración en el asunto
—Muy bien mi querida ______, entonces el asunto no se volverá a repetir ¿verdad?
Odiaba a Mrs. Robin, era una señora vieja y arrugada que hablaba con arrogancia a todo el mundo, como si creyera ser de la realeza pero siempre usaba los mismos trajes sosos y descoloridos y seguía usando el mismo oloroso y extraño perfume que ha usado desde que tengo memoria, pero aún así se sentía la octava maravilla del mundo.
—No Mrs. Robin, no se volverá a repetir—conteste a regañadientes
—Muy bien querida, entonces puedes pasar y tomar tu asiento
—Gracias—murmuré apresurándome a llegar al único lugar vacío que, por desgracia o fortuna, estaba justo detrás del de Harry.
La profesora inició la clase y yo saque mis cosa intentando no ponerle atención en nada a lo que estaba haciendo el lo cual no fue muy difícil ya que parecía que el igual quería poner atención en clases.
—¿Alguien podría decirme algo sobre la Guerra Franco-prusiana?—pregunto la profesora a mitad de la explicación—haber, haber... huummm... usted señor Styles, que parece estar algo distraído el día de hoy
—¿Q-q-quien? ¿Yo?—preguntó saliendo de trance
—Si, usted señor, digame lo que sepa sobre la Guerra Franco-prusiana
—Humm.... b-bueno, la guerra...
Lo vi ponerse nervioso y empezar a voltear a todos lados en busca de respuestas.
—Se la pondré fácil—dijo la profesora—¿Donde se llevó acabo la Guerra Franco-prusiana?—hablo despacio intentando que el comprendiera lo que quería decir
—Eeemmm...
Era obvio que Harry no sabía que decir así que intente ayudarlo. Di un pequeño golpe en la pata de su escritorio y agache la cabeza un poco como si fuera a escribir algo.
—Francia y Alemania—susurre acercándome
—¿Que?—pregunto el sin saber que hacer
—En Francia y Alemania—volví a decir un poco más alto.
—Lo estamos esperando señor Styles—dijo la profesora
—Ah, si... fue en Alemania y...
—Francia—repetí
—Francia—contestó el
Mrs. Robin frunció los labios y continuo:
—Alemania y Francia... ¡muy bien señor Styles!
Los dos sonrieron complacidos y yo voltee a ver a Harry esperando algún signo de agradecimiento o algo parecido, pero el ni siquiera se molesto en volver los ojos hacia a mi, al contrario, se dio la vuelta y choco los puños con sus demás amigos a modo de victoria.
Segundo gesto de frialdad en el día y ya me estaba derrumbando emocionalmente.
De un momento a otro se me vinieron montones de recuerdos a la mente ya que así era como antes nos pasábamos las respuestas el uno al otro en los exámenes o cuando nos preguntaban en clase y no sabíamos que decir.
Cuando la clase termino salí de ahí casi corriendo. Sabía lo que iba a venir ahora, como de pronto todo se iba a tonar gris y monótono y no quería que todo eso me inundara estando en la escuela.
Era miércoles y, al igual que los lunes y viernes de todas las semanas, mi madre vendría a recogerme para después ir a comer al mismo pequeño restaurante de siempre y después dejarme en casa antes de que tuviera que volver al trabajo, pero yo no tenía ánimos para sentarme a esperarla así que lo llame diciendo que no se molestara en venir a buscarme y camine esos 3 kilómetros de vuelta hacía casa.
Apenas abrí la puerta de la entrada, tiré todas mis cosas a un lado de la puerta y corrí escaleras arriba hasta poder echarme sobre las sabanas de mi cama, hundí la cara entre los cojines y me apreté las sienes con las dos manos.
No quería llorar, ni ahora ni nunca más, no quería seguir siendo tan debil, no quería que sus pequeños actos de indiferencia me afectarán tanto. Me sentía patética, débil, enojada, cobarde, dolida, ridícula, triste y todas las demás formas de describir que estaba hecha un mar de emociones encontradas.
Metí la cabeza entre los cojines y me deje llevar. Sabía que no estaría bien aguantarse todo eso, ya lo había tratado antes y al final siempre son los mismos resultados solo que multiplicados, todas las lágrimas que aguante, los gritos, las palabras que no dije y los sentimientos que ignore, todo eso se me vino encima de un momento a otro y fue... devastador.
Escuche el timbre de mi celular pero preferí esperar a que dejarán el mensaje, mientras yo seguía abrazada a los cojines, con la cara hundida y llena de lagrimas intentando calmarme aun sabiendo que no podría.
No se cuanto tiempo paso pero deduje que había sido mucho ya que cuando volví a la realidad todo había oscurecido. Las luces de la casa estaban apagadas, igual que las de los vecinos y de todas las demás casas cercanas, aún había luz solar, claro, pero no tanta como otros días y entonces fue cuando recordé.
Toda la semana habían anunciado en las noticias la lluvia de meteoritos que habría esta noche y la gente del vecindario se había interesa tanto en verla que organizaron una reunión al anochecer en el parque central, todos apagarían las luces de sus casas y dedicarían la noche a ver al cielo. Yo había dicho que si iría, me gustaba mirar las estrellas cada que tenía la oportunidad y no iba a dejar que otra de mis tan comunes depresiones me lo impidiera así que me levante de la cama, terminé la tarea y me empece a arreglar para salir.
Oí que mi madre había llegado no mucho después de que yo saliera de la ducha, así que cuando estuve lista bajé a la cocina por un bocadillo.
—Te llame a tu celular—dijo ella mientras abría el refri—¿estas bien?
—Emmm... —suspire, no sabía que contestarle y no quería decirle que si estaba bien cuando no lo estaba.
Mi madre me miro pero no pregunto nada más, ya antes había intentado averiguarlo por su cuenta que era lo que pasaba pero todo había terminado en peleas y gritos. No me pregunto a donde iba cuando saque la correa de mi mascota, Darwin, un pequeño perrito que e habían regalado años atrás, con un pelaje claro color miel y una energía inagotable, ella ya sabía a donde iría y que que iba a hacer esta noche.
—Ten cuidado y no regreses muy tarde—fue lo único que me dijo antes de que saliera a la calle con Darwin a mis espaldas
Me tome mi tiempo en el trayecto ya que iba distraída viendo como el sol se ocultaba más y más por el horizonte. Cuando llegue al parque el sol ya no se veía en el cielo pero los rayos aún seguían haciendo de las suyas dejando a las nubes de una hermosa tonalidad entre anaranjado y rojizo.
Llegue al parque y me senté en una banca soltando la correa de Darwin. La gente que estaba ahí llevaba cámaras y uno que otro llevaba consigo un telescopio y mapas de las estrellas.
—¡______!—oí que alguien grito mi nombre y me gire reconociendo la voz de inmediato.
Pude ver como se acercaba trotando hasta donde yo estaba, vistiendo una chaqueta de mezclilla, una camisa color marrón y unos vaqueros negros.
—¿Viniste a ver las estrellas?—me pregunto Harry cuando ya estaba a menos de dos metros
—No saldrán hasta entrada la noche—conteste intentando no sonar nerviosa
—Yo diría que no hace falta—contesto sonriendo—yo ya estoy viendo a una.
Hola chicas :} bueno, aquí esta el primer capítulo, ojala y les haya gustado :} por favor díganme sus opiniones, dejen un comentario o avísenme por Twitter :) También me gustaría que me dijeran si les gusta el playlist del blog :3 y en los gadgets de abajo he añadido los links de mis twitters y mi blog personal, por si quieren pasar y también el blog de una amiga llamada Sofia que tiene un blog en el que hace reseñas literarias, en verdad deberían de darse una vuelta por ahí, tiene reseñas de libros muuuuy interesantes :) ¡ah, si! ¿ven el corazoncito, allá debajo el nombre de la entrada? bueno, si les gusto marquen el corazoncito *-* subiré el próximo capítulo si ese corazoncito llega a tener más de 5 marcas así que MARQUENLO SI LES GUSTO EL CAPÍTULO :}