.Publicada el 2/6/13 14:47
—¡_______!—me saludo Anne mientras el rostro se le iluminaba por la sorpresa—Que milagro verte de nuevo por aquí
—Si, es un milagro—dije agachando un poco la cabeza
—¿Buscas a Harry?
—Si pero...
—No esta en casa—dijo antes de que pudiera terminar
—Lo sé
—Si quieres puedes esperarlo—me ofreció—pasa y ponte cómoda. Por mi no hay problema
—Gracias Anne
Me sacudí los zapatos y entré. Anne regreso a la cocina y yo me senté en el sofá.
Sabía por las muchas veces que había venido que podía sentirme como en mi casa, así que prendí la televisión pero la apague casi de inmediato y me puse a revisar por milésima vez las fotos que habían sobre la chimenea.
Ya las había visto todas, incluso yo estaba en una de ellas justo a lado de la fotografía de la primer obra de teatro en la que se presentó Harry en el colegio: éramos mi madre y yo, Anne y la hermana de Harry cenando juntos en Navidad cuando los dos apenas teníamos 12 años. Mi madre se había separado de mi papá y, como Anne era muy cercana a mi mamá y sabía lo que era pasar por un divorcio difícil, no quería que pasáramos Navidad las dos cenando solas en un restaurante así que nos invitaron con ellos.
¿Ellos? me pregunté interiormente y fui hacia el recibidor a mirar por una de las ventanas.
De un pequeño y reluciente coche salieron Harry, Niall, otro chico y dos chicas más haciendo mucho ruido mientras a mí me daba un pequeño ataque de ansiedad. Me volví a parar en la cocina con Anne esperando que solo fuera Harry el que entrara por la puerta pero estaba equivocada y pronto la casa se lleno de risas y voces adolescentes.
Niall estacionó su coche a un lado de la calle y todos bajamos. El lugar era un bar con una simple fachada, una señal de neón, una ventana enorme y una puerta de entrada estrecha.
Nos sentamos cerca de la ventana, yo en medio de Niall y el otro chico del cual había olvidado el nombre, las otras dos chicas se sentaron junto a Harry, frente a nosotros. Todos pidieron algo de comer excepto yo que tenía un enorme nudo en el estomago debido a los nervios y temía que si me obligaba a comer dejará el platillo completo o vomitara.
— ¿Incómodo?—comentó Niall en un tono tan bajo que solo yo pude oírlo
—Ni me lo digas—seguía jugueteando con los hilos que se desprendían de las mangas de mi suéter así que no lo voltee a ver para contestarle—No sabía que tenía novia—dije más que nada para intentar conseguir una pista de quién era ella que no dejaba de encontrar pretextos para tocar y acercarse a Harry
—¿Novia?—pregunto acercándose a mí para poder hablar un poco más alto—Ni yo, aunque apostaría que no están saliendo realmente
—No da la impresión—susurré cada vez de peor humor aunque seguía sin creerlo
—Harry jamás estaría con alguien así, no es su tipo
—¿Su tipo?—casi reí demasiado alto—¿Y tú que sabes?
Subí la vista para ver a Niall y después vi en dirección a Harry y me encontré con unos ojos penetrantes, una mirada que no le había visto antes. Le regresé la mirada pero siendo incapaz de lanzarla con tanta fuerza.
—Parece que aún no lo conoces del todo—dijo después de una pausa eterna mientras el mesero regresaba con bebidas
—Lo conozco más de lo que te imaginas—respondí molesta
—Pues deberías de saber que ya no es el mismo chico que cuando tenía quince
—Eso no es verd...
—La gente cambia, crece—me interrumpió—deberías saberlo y resignarte
Sus palabras me dejaron muda y una verdad horrible me comenzó a martillear las sienes. Tal vez Niall tenía razón y Harry ya no era en absoluto el mismo de antes, me negaba a creerlo, pero por supuesto que era posible. Dejé que la idea se desvaneciera de mi mente antes de que construyera su casa sobre mis inseguridades.
Las conversaciones siguieron, intenté participar pero mi mente estaba en otro mundo. Nadie realmente me hacía caso, solo Niall que era el más amable conmigo y Harry que nos miraba de repente, quería preguntar qué había pasado pero sentía como si el tiempo fuera arena movediza y yo me estuviera hundiendo.
—Es tarde—dije por fin, sintiendo como cada vez ponía menos atención a la plática de los demás
—Mañana es viernes, entramos tarde—dijo Niall, restándole importancia
—Si pretendo quedarme despierta hasta la madrugada de el domingo, debería irme ya a casa
—Aún tienes el viernes...
—...y también tengo tarea pendiente—agregué como si no lo hubiera olvidado pero la verdad es que se me acababa de ocurrir
—Mientes muy mal—comentó Harry con una sonrisa
—No es de tu incumbencia—vi su reacción de genuino desconcierto, lo que solo logró enfurecerme.
—Pero esta lloviendo y es tarde—dijo de la nada
—Tomaré un taxi
—Si, es un milagro—dije agachando un poco la cabeza
—¿Buscas a Harry?
—Si pero...
—No esta en casa—dijo antes de que pudiera terminar
—Lo sé
—Si quieres puedes esperarlo—me ofreció—pasa y ponte cómoda. Por mi no hay problema
—Gracias Anne
Me sacudí los zapatos y entré. Anne regreso a la cocina y yo me senté en el sofá.
Sabía por las muchas veces que había venido que podía sentirme como en mi casa, así que prendí la televisión pero la apague casi de inmediato y me puse a revisar por milésima vez las fotos que habían sobre la chimenea.
Ya las había visto todas, incluso yo estaba en una de ellas justo a lado de la fotografía de la primer obra de teatro en la que se presentó Harry en el colegio: éramos mi madre y yo, Anne y la hermana de Harry cenando juntos en Navidad cuando los dos apenas teníamos 12 años. Mi madre se había separado de mi papá y, como Anne era muy cercana a mi mamá y sabía lo que era pasar por un divorcio difícil, no quería que pasáramos Navidad las dos cenando solas en un restaurante así que nos invitaron con ellos.
—Hace mucho que no lo ves ¿no es cierto?—escuche decir a Anne, voltee y la vi detrás mío recogiendo unas revistas y libros que estaban en uno de los sillones y las metía en un cajón
Sabía que con ella podía tener toda la confianza del mundo, era como mi segunda madre, siempre lo había sido, así que conteste con sinceridad.
—No ha llamado desde mi cumpleaños en Agosto y la ultima vez que lo vi fue en una videollamada en Año Nuevo. No duró mas de 5 minutos.
—Mmmh...—dijo ella haciendo un gesto de desaprobación regresando a la cocina y yo la seguí—Hace mucho que ya no venías por aquí ¿sabes?
—Si, no se me olvida
—Creí que tu y Harry habían peleado, casi no hablaba de ti y como ya no salían juntos...
—Hemos estado muy ocupados los maestros nos ponen tarea como locos—dije intentando excusarnos
—Lo sé, he recibido muchas llamadas de los profesores quejándose de que Harry lleva muchas tareas acumuladas y que es posible que repruebe este semestre—suspiro cansadamente—me pregunto que le habrá pasado, hace tiempo que anda distraído y se olvida de todo lo que no tenga que ver con las salidas con sus amigos.—tomo unos platos sucios y comenzó a ponerlos en el lava vajillas—Me preocupa mucho, no quiero que tenga dificultades por su promedio cuando intente encontrar una universidad de su agrado.
—¿Ya tiene alguna en mente?—pregunte como de pasada aunque realmente este tema despertaba gran ansiedad en mí, no quería pensar en más razones que se interpusieran entre Harry y yo ni en lo rápido que el tiempo pasaba. Anne exhalo otro suspiró.
—Antes creía que si pero ahora no se que pensar—escuché un coche estacionarse frente a la casa—Han de ser ellos—dijo terminando de secar un plato.
—¿Ya tiene alguna en mente?—pregunte como de pasada aunque realmente este tema despertaba gran ansiedad en mí, no quería pensar en más razones que se interpusieran entre Harry y yo ni en lo rápido que el tiempo pasaba. Anne exhalo otro suspiró.
—Antes creía que si pero ahora no se que pensar—escuché un coche estacionarse frente a la casa—Han de ser ellos—dijo terminando de secar un plato.
¿Ellos? me pregunté interiormente y fui hacia el recibidor a mirar por una de las ventanas.
De un pequeño y reluciente coche salieron Harry, Niall, otro chico y dos chicas más haciendo mucho ruido mientras a mí me daba un pequeño ataque de ansiedad. Me volví a parar en la cocina con Anne esperando que solo fuera Harry el que entrara por la puerta pero estaba equivocada y pronto la casa se lleno de risas y voces adolescentes.
Anne sonreía como si todo aquello fuera ordinario y yo maldije no haber dejado a Harry colgado.
—¡Aquí estás!—exclamó Niall sorprendido y con una sonrisa al verme.
—¡Aquí estás!—exclamó Niall sorprendido y con una sonrisa al verme.
Me encontró antes que Harry, intentando hacerme invisible en una esquina. Revolvió mi cabello y fue entonces que recordé que era casi dos años mayor que yo pero seguíamos en el mismo año escolar porque perdió un año cuando se transfirió a la ciudad. Y tal vez era porque no nos encontrábamos seguido que no había notado lo mucho que gustaba de tratarme como una niña y aunque no era irritante, seguido me desorientaba la cercanía con la que me trataba.
—Aquí estas—repitió Harry apareciendo detrás de él. Me sonrojé mientras me reacomodaba el cabello—Apenas estén todos listos nos vamos.
—¿Tú también vienes?—me pregunto Niall volviendo a poner su mano en mi cabello pero ahora para ordenar unos mechones que se me habían escapado.
—Umm, eso parece—dije vacilante. Quería mirar a Harry a los ojos para que pudiera notar la incomodidad y urgencia que tenía de irme y entonces decidiera dejarlo, él sabía lo incómoda que me ponían los extraños, más aún si eran sus nuevas amistades. Pero el estaba viendo a otro lado, a alguien...
—Quiero cenar en Donte's—dijo una chica de cabello oscuro en un puchero mientras se sentaba a un lado mío y tomaba a Harry de la mano—Sé que Clarice no va a querer pero si tu lo dices nadie se va a oponer
¿Quién es ella?, toda inseguridad o ansiedad se extinguió de mi cabeza en un segundo para dejar solo esa pregunta. ¿Quién es ella?
Harry rió y le apretó la mano.
—Claro, yo me encargo
Tal vez mi respiración se escuchó en toda la sala o tal vez fue mi cara pero Niall se sentó entre la chica y yo, me tomó del codo y me miró a los ojos con una intensidad y serenidad que solo los ojos azules tienen.
—Hey, todo esta bien. Creo que no es lo que esperabas, ¿no?—parecía que en verdad quería que respondiera pero yo solo pude mirarlo extrañada—¡Hey, Harry! Podemos dejarlos solos si ya tenían planes, no creo que nadie se oponga
Lo dijo con una voz y una sonrisa amigable pero la chica de inmediato lo volteo a ver con ira mientras que Harry parecía haberse olvidado por completo que yo seguía ahí.
—Ah, ¿qué dices?—se le pusieron las orejas rojas—podemos ir todos
No, no podemos, quise decir pero parecía que había olvidado cómo hablar.
—Lleva una chaqueta—dijo Anne a nadie en concreto apareciendo en la sala y abriendo un pequeño closet con ropa de invierno
—Podemos probar sus nuevas papas—me dijo Niall queriendo animarme—No creo que tardemos mucho
—Empezará a llover en cualquier momento—dijo Anne y me puso un impermeable en las manos.
Quería sostenerla y decirle que no me dejara sola pero antes de darme cuenta ya estaba de pie junto con los demás de camino al coche donde dudaba que cupiéramos todos.
—¡Adiós, Anne!—se despidió Niall mientras salía cerraba la puerta
—¡Que les vaya bien y no regresen muy tarde!—nos despidió Anne.
Yo voltee en su dirección, sabía que en mi cara había una expresión de súplica, como si estuviera a punto de ser torturada en una plaza pública y supe que Anne la noto antes de que la puerta se cerrará detrás de mi. Podría decir que ella me conocía tan bien como a Harry, sabía que no me iba a sentir a gusto y su cara de compasión era la prueba perfecta. Antes de terminar de cerrar la puerta, ella me guiño el ojo y susurró un "suerte" con sus labios que me sonreían. Le devolví la sonrisa como pude.
Yo voltee en su dirección, sabía que en mi cara había una expresión de súplica, como si estuviera a punto de ser torturada en una plaza pública y supe que Anne la noto antes de que la puerta se cerrará detrás de mi. Podría decir que ella me conocía tan bien como a Harry, sabía que no me iba a sentir a gusto y su cara de compasión era la prueba perfecta. Antes de terminar de cerrar la puerta, ella me guiño el ojo y susurró un "suerte" con sus labios que me sonreían. Le devolví la sonrisa como pude.
* * * * *
Procuraba no preocuparme tanto por la gente que me rodeaba, me sentía rara e incomoda y prefería mil veces estar sola así que busqué entre todos mis recuerdos algún indicio de aquella chica que seguía pegada a Harry. No recordaba haberla visto antes en la escuela pero supe que ella bien pudo haber estado en el mismo salón que yo desde el primer día sin yo darme cuenta. Aunque el nombre, su voz y su cara se me hacían conocidas, no sabría decir si en verdad estaba siquiera en la misma escuela.
Tal vez la había visto años atrás, tal vez en redes sociales, en algún lado tal vez...
La veía y quería odiarla pero solo me entristecía más. Tenía el pelo largo y los ojos castaños, la piel ligeramente aperlada y era unos centímetros más baja que yo. Tenía los ojos grandes y la boca pequeña como corazón, y su labial rojo quemado era lo que la llevaba de tierna a coqueta.
Nos sentamos cerca de la ventana, yo en medio de Niall y el otro chico del cual había olvidado el nombre, las otras dos chicas se sentaron junto a Harry, frente a nosotros. Todos pidieron algo de comer excepto yo que tenía un enorme nudo en el estomago debido a los nervios y temía que si me obligaba a comer dejará el platillo completo o vomitara.
— ¿Incómodo?—comentó Niall en un tono tan bajo que solo yo pude oírlo
—Ni me lo digas—seguía jugueteando con los hilos que se desprendían de las mangas de mi suéter así que no lo voltee a ver para contestarle—No sabía que tenía novia—dije más que nada para intentar conseguir una pista de quién era ella que no dejaba de encontrar pretextos para tocar y acercarse a Harry
—¿Novia?—pregunto acercándose a mí para poder hablar un poco más alto—Ni yo, aunque apostaría que no están saliendo realmente
—No da la impresión—susurré cada vez de peor humor aunque seguía sin creerlo
—Harry jamás estaría con alguien así, no es su tipo
—¿Su tipo?—casi reí demasiado alto—¿Y tú que sabes?
Subí la vista para ver a Niall y después vi en dirección a Harry y me encontré con unos ojos penetrantes, una mirada que no le había visto antes. Le regresé la mirada pero siendo incapaz de lanzarla con tanta fuerza.
—Parece que aún no lo conoces del todo—dijo después de una pausa eterna mientras el mesero regresaba con bebidas
—Lo conozco más de lo que te imaginas—respondí molesta
—Pues deberías de saber que ya no es el mismo chico que cuando tenía quince
—Eso no es verd...
—La gente cambia, crece—me interrumpió—deberías saberlo y resignarte
Sus palabras me dejaron muda y una verdad horrible me comenzó a martillear las sienes. Tal vez Niall tenía razón y Harry ya no era en absoluto el mismo de antes, me negaba a creerlo, pero por supuesto que era posible. Dejé que la idea se desvaneciera de mi mente antes de que construyera su casa sobre mis inseguridades.
Las conversaciones siguieron, intenté participar pero mi mente estaba en otro mundo. Nadie realmente me hacía caso, solo Niall que era el más amable conmigo y Harry que nos miraba de repente, quería preguntar qué había pasado pero sentía como si el tiempo fuera arena movediza y yo me estuviera hundiendo.
—Es tarde—dije por fin, sintiendo como cada vez ponía menos atención a la plática de los demás
—Mañana es viernes, entramos tarde—dijo Niall, restándole importancia
—Si pretendo quedarme despierta hasta la madrugada de el domingo, debería irme ya a casa
—Aún tienes el viernes...
—...y también tengo tarea pendiente—agregué como si no lo hubiera olvidado pero la verdad es que se me acababa de ocurrir
—Mientes muy mal—comentó Harry con una sonrisa
—No es de tu incumbencia—vi su reacción de genuino desconcierto, lo que solo logró enfurecerme.
¿Para qué me trajiste aquí?, quise gritar, ¿Qué querías restregarme en la cara que yo no podía seguir mi vida sin saber?
Me detuve un momento preguntándome si decir algo más o levantarme y huir por la puerta.
—¿Quieres que te lleve?—se ofreció Niall
—No, gracias
—Anda, solo termino con esto y te llevo
—No hace falta, en serio—intenté ser lo más educada que aún podía con él, no era su culpa de que mi ilusión infantil se derrumbara y me estuviera arruinando la vida pero no tenía ganas de seguir ahí, su plática me aburría y el cansancio se adueñaba cada vez más de mi—Es solo que en verdad me tengo que ir
Sentí como si la mirada de Harry pudiera perforarme.
Me detuve un momento preguntándome si decir algo más o levantarme y huir por la puerta.
—¿Quieres que te lleve?—se ofreció Niall
—No, gracias
—Anda, solo termino con esto y te llevo
—No hace falta, en serio—intenté ser lo más educada que aún podía con él, no era su culpa de que mi ilusión infantil se derrumbara y me estuviera arruinando la vida pero no tenía ganas de seguir ahí, su plática me aburría y el cansancio se adueñaba cada vez más de mi—Es solo que en verdad me tengo que ir
Sentí como si la mirada de Harry pudiera perforarme.
—Pero esta lloviendo y es tarde—dijo de la nada
—Tomaré un taxi
No finjas preocuparte, quise decir pero en su lugar sonreí.
Niall y Harry empezaron a protestar pero la chica sin nombre cuya existencia me empezaba a irritar los paró.
—Déjenla—dijo casi con una sonrisa—si eso es lo que quiere, no la atormenten
Su comentario no sonó tan cargado de desprecio como lo estaba su mirada. Harry frunció el entrecejo.
—¿Estas segura?—me preguntó. Su voz era suave y sonaba preocupada. En cualquier otra circunstancia esa voz me hubiera puesto de rodillas pero ahora solo me hacían querer gritar más. Fue entonces cuando noté que él y la chica sin nombre estaban tomados de la mano bajo la mesa.
—Totalmente
—Te veo mañana, entonces
—Por supuesto—fingir despreocupación no me salía, así que me enfoqué en no olvidar nada y encontrar la salida.
Las calles estaban desiertas cuando salí y una lluvia ligera me empapó antes de que pudiera ponerme bien el abrigo. Crucé la calle y regrese la vista hacía la taberna. Tuve una visión perfecta de como la chica se acercaba a Harry y lo besaba ligeramente en los labios. El se veía confundido pero sonreía. Me puse el gorro e intente convencerme de que lo que había visto no era verdad pero ahí seguían frente a mí, viéndose a los ojos y sonriendo.
Una parte de mi mente esperaba lágrimas por mis mejillas pero antes de poder de comprender como es que nada era ya lo que creía, ya tenía las manos cerradas en puños y caminaba a pisotadas sobre la lluvia.
Niall y Harry empezaron a protestar pero la chica sin nombre cuya existencia me empezaba a irritar los paró.
—Déjenla—dijo casi con una sonrisa—si eso es lo que quiere, no la atormenten
Su comentario no sonó tan cargado de desprecio como lo estaba su mirada. Harry frunció el entrecejo.
—¿Estas segura?—me preguntó. Su voz era suave y sonaba preocupada. En cualquier otra circunstancia esa voz me hubiera puesto de rodillas pero ahora solo me hacían querer gritar más. Fue entonces cuando noté que él y la chica sin nombre estaban tomados de la mano bajo la mesa.
—Totalmente
—Te veo mañana, entonces
—Por supuesto—fingir despreocupación no me salía, así que me enfoqué en no olvidar nada y encontrar la salida.
Las calles estaban desiertas cuando salí y una lluvia ligera me empapó antes de que pudiera ponerme bien el abrigo. Crucé la calle y regrese la vista hacía la taberna. Tuve una visión perfecta de como la chica se acercaba a Harry y lo besaba ligeramente en los labios. El se veía confundido pero sonreía. Me puse el gorro e intente convencerme de que lo que había visto no era verdad pero ahí seguían frente a mí, viéndose a los ojos y sonriendo.
Una parte de mi mente esperaba lágrimas por mis mejillas pero antes de poder de comprender como es que nada era ya lo que creía, ya tenía las manos cerradas en puños y caminaba a pisotadas sobre la lluvia.
